Un blog rizomático, rupturoso y acontecido... dado a la fácil reproductibilidad y autosustentable.
11.27.2011
Creo que todo ha sido una ficción...
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Sinestesia "arquitectónica"
11.07.2011
La ventana

10.21.2011
¿Qué?....... Sobre el paradigma de la sustentabilidad
[Alexander Mitscherlich]
Hoy en día, vivimos una era de comunicación avasallante, en la cual es muy difícil, no darse cuenta de lo que acontece a nuestro alrededor. En este sentido, resulta común escuchar en diversos ámbitos de nuestra cotidianidad, la palabra sustentable o sostenible.
Pero, ¿Qué significa esta expresión?, y ¿Qué mensaje nos quiere transmitir? En principio, la sustentabilidad podría parecer un término bastante sencillo de comprender, sin embargo, es algo que necesita de una atención por demás cuidadosa y reflexiva.
El primer acercamiento, es la expresión que define a la sustentabilidad como el “Satisfacer las necesidades y las esperanzas del presente, sin comprometer la capacidad de satisfacer las del futuro” empleada en el informe "Nuestro futuro común" que la ex primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland, dirigió por encargo de las Naciones Unidas en 1987, y que fue uno de los pilares conceptuales de la Cumbre de Río de 1992. La sustentabilidad se trata entonces, de la construcción de un nuevo paradigma, la necesidad de procesos creativos que utilicen herramientas analíticas, acordes a un nuevo orden ambiental en el planeta.
El “paradigma sustentable”, como algo significante de la crisis ambiental, trata de desentrañar los conflictos en la relación naturaleza-sociedad. Hace referencia al tema de nuestro tiempo, de lo que está por venir, y con ello claro, la respuesta que adopta la cultura moderna en diversos círculos productores, como el de la tecnología, la economía (el marco en que nace) y por supuesto algo que me ocupa al igual que a varios participantes del blog, la ARQUITECTURA.
De este modo, la problemática en el tema de “lo sustentable”, más que dirigirse a un solo orden cognoscitivo, es encaminado a ejercer una intervención transdisciplinaria, en donde las diferentes ramas puedan formular preguntas conductoras que desplieguen un análisis más elaborado en la conformación de la hipótesis del problema.
En este sentido, la arquitectura y por ende el diseño arquitectónico, tiene un compromiso más fuerte, (y no es que no lo haya tenido antes) de poner atención en las variables de orden ecológico, social y económico, determinantes en la transformación del contexto sustentable.
El papel que debe afrontar el arquitecto tal vez, es el de considerar los escenarios de la cotidianidad, ayudado no en todos los casos por el uso de tecnologías para resolver problemas actuales, definir las metas a futuro, teniendo en cuenta como aspectos fundamentales, la salud física y mental del individuo, su entorno social y ambiental. Adentrase en este tema resulta fascinante y es motivo de importante consideración por parte de las ciencias de Innovación y Diseño.
Grupos sociales en general, científicos, intelectuales, organizaciones no gubernamentales e instituciones internacionales de cooperación, han sido responsables de impulsar estas medidas que impactan en la conciencia humana y toman eco cada vez más, a lo largo y ancho de todas las regiones del mundo.
El término sustentabilidad puede referirse a varias cosas: a un sistema de agricultura, a la recolección de madera y los productos del bosque, a como nos deshacemos de desperdicios humanos, como manejamos un programa de salud, o hasta como un hogar o una nación maneja su propia economía. En cada situación la pregunta es la misma, ¿podemos seguir haciendo lo que estamos haciendo, de la misma forma, para siempre?
Que el sistema sea sustentable en un área no significa que lo será en otras. Cada comunidad, cada zona, cada industria, tendrá que examinar con mucho cuidado sus propios métodos y decidir conscientemente si son sustentables o no. Para muchos autores, lo Sustentable actual es un marco de referencia que nos indica, observar la acción humana, en el momento de su tiempo, en su cultura, en su lugar.
La planeación vista como el proceso a través del cual, se analiza la situación presente (dónde estamos), se establecen objetivos (dónde queremos llegar), y se definen las estrategias y cursos de acción (cómo vamos a llegar), debe sugerir la constante revisión de la practica arquitectónica.
El futuro sustentable, citando al arquitecto argentino Rubén Pesci,
"...requiere la duración, el juego repetido, la responsabilidad del día siguiente. En esta situación solo las estrategias cooperativas permiten jugar con resultados positivos. Nuestro presente nos pide un comportamiento paradojal, nos pide ciudades en un mundo que nunca fue tan metropolitano, nos pide cambiar para dejar de cambiar todos los días, nos pide amar al otro en un mundo buenazo en el cual debemos sufrir el amor desde la obligación, nos pide un erotismo poético en un mundo inundado de pornografía transgresiva."Parte de este breve texto, es referido en el trabajo que he estado desarrollando, en el taller de investigación de la maestría, y del cual compartiré más adelante, algunos otros temas. Para finalizar esta participación, me gustaría señalar, que el entendimiento que se tenga sobre este tema es muy amplio y que se construye día a día, mediante las reflexiones, críticas y saberes que tengamos todos al respecto. Pero que sin duda, cada vez que hablemos sobre ello, o cualquier otro tema, se aporta en gran medida, a la comprensión de nuestra práctica arquitectónica.
Gracias por brindarle a esta publicación parte de su tiempo.
Arq. Luis Miguel Alvarez Espinosa
10.19.2011
Los modos de producción
10.08.2011
equinoccio de primavera
ver el video
9.29.2011
Nacido para hacer arquitectura... [o el sombrero me dijo que yo era diseñador]
Bajo estos supuestos, se entendería que para ser formado como el sujeto-arquitect@, parece ser necesario tener una “habilidad” especial, vamos, una especie de caldo primitivo de su conocimiento, y que este debiera ser preponderantemente innato, y el no poseerlo, nos excluye tajantemente de su actividad. Pero no os preocupéis, todos los que tenemos el demandado título de arquitecto, hemos sido elegidos... súper wow! algo que indudablemente nos hace pensar que esos años invertidos en la licenciatura, y sus respectivos e implícitos trabajos académicos, han sido una simple pantalla para que la sociedad en general, viera que nos ha costado algo, o en otras palabras, les vendemos humo. Habría que preguntarnos de que manera se puede saber si se tiene o no ese dichoso don (pedro).
Claro está, que la alusión que se hace casi como una calca de lo acontecido en lo académico (de la apreciación de los dones, donde aparece la presencia de un “descubridor” de dichos dones arquitectónicos) en lo presentado en el séptimo arte, esas películas de maguitos más insipientes que el propio maguito que anuncia los dulces para niños (y no tan niños), de corte absurdo en lo que la historia respecta. Hace reflexionar en que si es así la realidad de lo arquitectónico. ¿En qué punto se puede saber si será “elegido” o “destinado” para ser arquitecto? en esta disyuntiva aparece el sombrero arquimágico, descubridor de talentos, de acuerdo a los dones de cada aspirante, los hará resaltar... super ultra wow!!! igual que en esta “gran” pelicula.
Cada escuela o facultad ha de tener su propio sombrero, único y perfilado que de la irrefutable decisión de quien si y quien no es digno de cursar las cátedras de estas, para simplemente recibir el nombramiento anhelado, de este modo, los ingenuos nuevos talentos, cual diamantes en bruto, han de ser pulidos de manera casi “automágicable” durante los simbólicos años de carrera universitaria, pues reiterando, ya han sido detectados y elegidos para ser intitules (o inutiles) como arquitectos, y no solo arquitectos, arquitectos diseñadores.
Esto como que nos sugiere que deberíamos tener un jurado seleccionador, una especie de “Sombrero” al más puro estilo de J.K. Rowling, en donde cada uno de nuestros jóvenes (e ilusos) prospectos para arquitectos, fueran evaluados de una manera “sensible” y se les dijera cuáles son sus aptitudes incluso antes de siquiera poner un pie en las aulas de nuestra manoseada Academia; tú vas derechito al Max Cetto o a ingeniera... o quizás, más tristemente, a derecho. Tal vez es por muchos conocidos, citando un fragmento de la película que Sydney Pollack erigió: “Sketches of Frank Gehry” (POLLACK, Sydney (2005) “Sketches of Frank Gehry”, Sony Pictures Classics. 83 min.), en la cual el afamado director da un vistazo a los autocráticos modos de diseñar de dicho arquitecto, y en la cual, en alguna parte de la película, le pregunta sobre aquellos dias, añejos ya, en los cuales Mr. Gehry era aún estudiante de arquitectura. Gehry rememora un día, en que lo que se quiere suponer, era el taller de proyectos de su colegio, se le acerco, aquel “descubridor” (que muchas veces llaman maestro), y de buenas a primeras le dice: Sr. Gehry, usted no sirve para esto, dedíquese a otra cosa. (Bueno, no se lo dijo textualmente así, pero el mensaje era ese). ¿Qué fue lo que sucedió allí? ¿Un defecto de fábrica en el sombrero de tal “cazatalentos? Mr. Gehry, el famoso ahora premio Pritzker, no sucumbió ante tal declaración/sugerencia, y siguió con sus sueños de fama y gloria, tal como le sucedio en menor medida a nuestro connacional ex baterista de la mega-banda de rock “Aleks Syntek y la gente normal” (¿ó era anormal?), al cual, en sus épocas estudiantiles de batería y pelo largo, al concentrarse también en sus estudios arquitectónicos, los maestros, aquellos Jerry’s McGuire de la producción arquitectónica no hacían más que recomendarle, sugerirle y hacerle hincapié, en que lo mejor para él, y para el mundo profesional de la arquitectura, lo mejor sería que dejara la madera balsa y se comprometiera de lleno con las batacas. Esos sombreros mágicos, han de estar siendo manufacturados por niños borrachos en Camboya, porque ya no son lo mismo de antes. Mr. Gehry y Mr. Rojkind, son ahora, la crema y nata de la arquitectura avant-garde (guardando claro, entre ambos, sus respectivas distancias). ¿Que ha pasado allí, donde, aquellos MAESTROS de la arquitectura capaces de percibir las cualidades o los dones en el estudiante se equivocaron en su apreciación por la falta de éste?
Quizás si es sabido que para ser arquitecto se necesita este afamado “don”, esto nos ayuda a terminar con una larga y cansada disputa de porque la arquitectura de nuestros tiempos no termina de cuajar en la sociedad actual. Está claro de quien es la culpa de “la mala arquitectura”, es culpa de la academia, que sus métodos de selección de los futuros arquitectos, deja pasar por sus filtros gente que sueña con ser arquitecto, que le hecha ganas para llegar a esta meta “de vida”, pero que claro esta no tiene el don nato del ser arquitecto. Por este fallo de la academia es que la arquitectura como disciplina se está, como coloquialmente es dicho: “yendo al hoyo”. Con esta gran premisa, entendemos que las necedades que se discuten en la academia sobre el diseño y sus tantas condicionantes, así como la necesidad de un trabajo transdiciplinario, multidisciplinario y rizomatico, además de la búsqueda de respuestas en otras disciplinas como la antropología, sociología, economía, filosofía, y una larga lista de disciplinas, son una pendejada... ya que si uno no tiene el don divino de ser arquitecto, puede estudiar y buscar respuestas para ser un mejor diseñador de lo arquitectónico en vano ya que para empezar a esta persona nunca debió pasar los filtros de la academia, para soñar con ser parte de la disciplina divina, innata, salvadora del mal de esta sociedad el diseño arquitectónico.
PD Texto elaborado por todos los participantes de este blog. Bueno, excepto Luizao.
9.12.2011
Monday Night Football
¡¡Domingos felices para todos!!
Por cierto, lo olvidaba...

Go Raiders!!
9.01.2011
EL “OTRO” MEDIO AMBIENTE
¡Buenos días, buenas tardes o buenas noches!...... según sea el caso, en que la faena de la investigación (cof cof), les permita leer esta mezcla de vocales y consonantes, que con intención de comunicar algunos pensamientos, se unen para dar paso a mi primera intervención (3582 advertencias previas) en este…… “exquisitísimo” blog.
Ahí vamos entonces, en la temática de “lo ambiental”, es evidente la gran cantidad de posturas y maneras en que se trata su intrincado y complejo “saber”. Máxime, si se trata de encontrar la adecuada relación para su entendimiento en “el universo de lo arquitectónico” (parafraseando al modo en que una empresa “gringa” de “wrestling”, demarca su “quehacer”, y renombra a sus seguidores alrededor del mundo).
La complejidad ambiental, abre un campo también infinito de interrelaciones entre lo real y lo simbólico, que no llegan a completarse en su conocimiento y en el trato entre distintas disciplinas. El ambiente en algún sentido, involucra la totalidad de las condiciones externas, que impactan en los procesos que busca explicar una ciencia y es el campo de lo real donde revierte sus efectos. [Leff]
De este modo la arquitectura se convierte en el otro ambiente, EN EL DEL HÁBITAT: “el hábitat es el espacio donde se forja la cultura, se simboliza la naturaleza a la naturaleza y se construyen los escenarios del culto religioso” [Leff], de un modo particular se podría interpretar, que la cultura se convierte en el medio (entendido como el instrumento), a través del cual se conforman los objetos arquitectónicos que a su vez han de construir el ambiente.
Es este habitar, conjuntamente con otras actividades, uno de los modos más antiguos, que el hombre haya buscado para darle identidad y significado a su entorno natural inmediato. De este modo la transformación no podría ser calificada como un proceso de destrucción,según lo comenta el economista Enrique Leff, sino hasta el momento que emerge una particular forma de apropiación del medio, en el proceso civilizatorio, que rompe los equilibrios fundamentales entre la cultura y la naturaleza (podemos ya reconocer o pensar en algunas de ellas mientras leemos el texto).
Afortunadamente la naturaleza misma, tiene la capacidad de asimilar ciertas transformaciones, sin embargo, esta condición reconstructora se ve mermada muchas veces, paradójicamente por el progreso del conocimiento, que avanza desconociendo y subyugando saberes por la negación de la naturaleza y de las condiciones ecológicas de sustentabilidad por las de la racionalidad económica.
Finalmente es preciso aclarar que, no solo la intervención arquitectónica o física en cualquiera de sus manifestaciones, modifica el medio natural, la naturaleza propiamente se encuentra en un proceso de cambio permanente, y esto, se convierte, tal vez, en el único hecho irrefutable de “lo natural”, sin embargo, se debe ser sumamente reflexivo en la profesión arquitectónica, de que innegablemente se ha fallado en algunos aspectos a los cuales perversa y caprichosamente no les aplicamos los límites necesarios. Así pues, nuestro medio ambiente arquitectónico (”el otro”), no se regenera como el natural, no hablo de estilos, posturas, ciertas tendencias o movimientos de alguna determinada época, sino, del objeto formal, que cual índice de natalidad, puebla cada vez más y más, sin detenerse a pensar si lo está haciendo de la manera correcta o es participe de un plan elaborado a conciencia.
En la imagen superior (entiéndase la de arriba), el arquitecto Mitchell Joachim, que forma parte del MIT Media Lab’s Smart Cities Group, propone crear casas con árboles vivos.Las proyectadas son viviendas completamente ecológicas que no solo preservan el medio ambiente sino que hasta podrían limpiar el aire. La construcción se basa en un antiguo método en el cuál los árboles y arbustos se trenzan y forman estructuras firmes que permiter moldear las paredes y techos. Fuente:www.juliangallo.com.ar
8.13.2011
Dias
Nunca estuve completamente convencido de hacerlo, siempre he tenido esa clase de pensamiento rondando por mi cabeza, aquellos pensamientos que me hacen pensar que soy un verdadero desequilibrado mental, un completo sociópata, pero siempre te he querido demasiado, te he adorado tanto que no he pasado de ahí, solo simples pensamientos.
Ningún acto.
Y así lo he pensado siempre, simplemente entregarte en manos de otra persona pasaba por mi cabeza, pero de la misma manera en que esas ideas llegaban, luchaba por eliminar esas tontas y estúpidas formas de pensar que sólo me afectaban y alteraban, pero que finalmente no eran más que sólo ideas aterradoras. El simple hecho de que otros te tocaran, amigos o conocidos me hacía morir de celos, perder la cabeza, en esos momentos lo único que quería era tomarte, allí mismo, acariciarte con mis manos, llevarte lejos de allí, simplemente largarnos, los dos, solos. Lo único que quería era encerrarnos en una habitación y nunca más salir de allí. Por nada ni por nadie.
Sólo nosotros dos, solos.
Pero sucedió, creo que tú ya lo veías venir, siempre fuiste demasiado comprensiva y adelantada, estabas junto a un alcohólico adicto al juego, no se tenía que ser un genio para saber que sólo se trataba de esperar a que yo me metiera en problemas. Alcohol y dinero nunca han sido una buena combinación.
Fue tanta mi desesperación y necesidad por dinero, gracias a las deudas que gané con cierto tipo de personas quienes no esperarían por un cheque más de dos días, y que no preguntan al momento de disparar un arma que tuve que entregarte en manos de otro. Tú no dijiste nada. Simplemente me apoyaste como siempre lo hacías y decidiste hacer lo mejor para los dos. Lo mejor para mí.
Y mientras íbamos en camino a encontrarnos con aquella persona que iba a cambiar nuestras vidas de una manera totalmente radical, no podía sacarme de la cabeza todas esas palabras que te dije, ya sabes, aquellas palabras con las cuales expresé que por siempre iba a ser fiel a ti, que siempre estaría junto a ti y que nunca nos separaríamos, que cuidaría mas de ti, que de mí mismo. Mientras tú ibas tan callada, tan firme, tan fuerte.
Aun cuando llegamos.
Su manos eran toscas, se notaba claramente que nunca había tenido a nadie como tu. Te tocaba como si fueras cualquier cosa, su cabeza no comprendía como yo, lo maravillosa, lo bella y perfecta que eras. Él sólo te observaba con aquella mirada lujuriosa y lasciva que personas como él siempre cargan. Él sólo te tocaba, te agarraba y te apretaba, en ninguna ocasión, ni una sola vez te acarició con la suavidad con que yo solía hacerlo.
¿Recuerdas? Siempre me pareciste demasiado frágil, demasiado delicada, demasiado humana. Para mi tú eras alguien a quien había que tocar solo con la punta de los dedos, y creo que esto se debía a tu diminuto tamaño, eras tan pequeña, tan petite, tan fina, sutil y delicada.
Para él parecías, más que nada, un negocio más que otra cosa, no comprendía que eras algo con lo que los días suelen pasar más aceptables, más reconfortantes y porque no… más felices.
Debo aceptar que antes de que tú llegaras a mi vida cada día era exactamente igual que el anterior. No importaba el clima, frio o soleado, nublado, lluvioso; o los acontecimientos que se presentaran ante mis ojos. Sin tí, nada de mi vida tenía el valor que todo logró alcanzar cuando tu llegaste, tu lo cambiaste todo, cuando me sentía mal pensaba en tí, y el dolor desaparecía, se esfumaba, el día más terrible podía cambiar y ser el más maravilloso por el simple hecho de que había tenido o iba a tener la oportunidad de poner mis manos alrededor de tu cuerpo.
Así que no sólo hacías mis días más aceptables o reconfortantes, en el momento en que llegaste a mi vida, sí, mis días contigo fueron más que felices.
El tipo te colocó boca arriba, su mirada perdida y seca no dejaba de observarnos a ambos, y él, hablando solo sólo de dinero, sólo él solo no hacía más que parlar cosas sin sentido, y que por el estado en que me encontraba no logró siquiera recordar.
Me sentía petrificado, no podía respirar, sentía que mi ser se volvía un ente inútil que bien podría quedarse allí parado para dar cuenta y ser testigo de todas las atrocidades que harían contigo y que, sin embargo, no cambiaría en nada los actos que se cometerían a tu persona, mi presencia allí, no cambiaría en nada lo que habría de suceder. No habría sido capaz de levantar la voz, ni siquiera el brazo para impedir que hicieran cualquier cosa contigo, en ese momento, como lo soy hoy, sin tí, era un completo inútil.
Pero en esos momentos tú siempre te mostraste fuerte, estabas allí, acostada, observándome sin decir una palabra cuando tú sabías que no era necesario hacerlo. A pesar de la mirada impávida y serena que mostrabas, a través de tu silencio fuiste capaz de transmitirme la fuerza necesaria para que yo pudiera ser capaz de seguir en pie y no desfallecer ante ese indeseado momento.
Ese momento que pareció eterno, fue roto por ese tipo, cuando al abrir su boca sólo salieron palabras que aun no logro recordar, pero que seguramente se referían a cerrar el trato. Romper un silencio tan significativo, como lo fue el nuestro, aunque fuera solo por aquel breve momento no tiene perdón, así que con la cara tropezada solo sólo me conforme con decir que sí, a todo.
Al final de todo te metió a un cuarto en la parte posterior del salón, hablaba con tanta gravedad mientras te señalaba con su nariz al mismo tiempo que te decía: “Hoy, tú no vas a salir de aquí”.
Y fue la última vez que te vi, nunca dijiste nada, tú, tan frágil y delicada, nunca dijiste nada, aun cuando el tipo observó por debajo tuyo te comportaste mucho mejor que yo, yo que estaba a punto de quebrarme sólo podía observar marcharte, mientras por mi cabeza pasaban aquellas cosas que podían pasarte y que para cualquier otra persona serian inimaginables.
En el momento en que cerró la puerta sabía que no había marcha atrás.
El tipo claramente demostró su ansiedad, dándome un sobre con el dinero rápidamente, y allí me quedé, aturdido, abismado con un sobre en mi mano y me largué de allí, sin decir adiós.
Ni siquiera fui capaz de decirte adiós.
Y ahora es que comprendo que cualquier cosa, cualquier cosa hubiera sido considerablemente mucho más fácil, que el haberte hecho pasar esa experiencia a ti.
Siempre fuiste mejor que yo, y siempre lo serás…
Te extraño.
Cuanto quisiera volver a verte, solo un momento. Estaría muy bien tan sólo un: “Hola ¿Qué tal? Cuanto tiempo”, un abrazo raro y un beso… Estaría muy bien tan sólo un: “Hola ¿Qué tal? Cuanto tiempo ¿Cómo te va?”… Solo un mensaje diciendo aquello, ¿Cómo era?... “Si cielo”…
Yo no soy tu cielo, es más me das miedo, miedo a pensar en la boca que te habla, miedo a pensar en toda la clase de cosas que hicieron ellos contigo, miedo a pensar la clase de cosas que alguien esté haciendo contigo ahora mismo.
Y ni siquiera tengo ánimos de pensarlo, nunca los tuve y nunca los tendré.
Te extraño iPad Wi-Fi + 3G de 64 GB.
Espero verte de nuevo algún día.
*Este es uno de los cuentos entregados para el trabajo de Critica y Pensamiento Urbano-Arquitectónico: Empirismo y Subjetividad, en Junio del 2011...
**En realidad no estoy muy seguro de que este texto sea un cuento, más bien, lo percibo como un relato...
***En realidad no perdí un iPad, solo fue un iPod Nano, unos años atrás cuando estos justo acababan de salir, el objeto de empeño cambio a un iPad, sólo para estar más acorde a nuestra epoca...
****Si usted querido lector, lee esta entrada en un par de años, cuando los iPad, sean vendidos como cajas de cerillos, siéntase en libertad de canjear el iPad por cualquier aparato tecnológico y/o de consumo de su preferencia.
7.08.2011
Naturales entendimientos

“El nombre, la reputación y el aspecto de la cosa, todo lo que es creído y transmitido de generación en generación progresivamente se apegan a la cosa, se abre camino en ella como una cuña, hasta por fin volverse y convertirse en la sustancia misma… Basta así con crear nuevos nombres, evaluaciones o signos para crear a la larga, nuevas cosas.”
Este aforismo de Nietzsche resulta muy próximo y sugerente a como se han ido construyendo mis entendimientos no solamente de lo que es la naturaleza, sino también muchas otras ideas que se adquieren sobre diversas cosas, como por ejemplo, la arquitectura.
Al empezar a construir el argumento sobre lo que comprendía de inicio, así sin indagar, por lo natural, pensaba que esto se refería a una propiedad exclusiva a los fenómenos físicos, independientes a la voluntad humana, vaya, que excluía la intervención del ser humano. Bajo esta concepción, la naturaleza incluye a los seres vivos y a la materia inerte en su estado originario. Por el contrario, todo aquello transformado o manipulado por el homo sapiens, lo caracterizaba como lo artificial. Una suerte de dicotomía entre objetos naturales y artificiales.
Tal y como Nietzsche sugiere, esto que les describo se configura como la reputación y el aspecto de la naturaleza y lo artificial, transmitido de generación en generación hasta que se volvió, a través de esa comunicación, en la nueva cosa con la que identificamos la naturaleza. Y como ya se ha expuesto, esta ideación de naturaleza es excluyente del humano mismo, apartándolo a él y a todas sus acciones y creaciones, de lo que se piensa es la naturaleza.
Ahora en un sentido más amplio, pienso que lo natural se refiere propiamente a una condición. Es una propiedad inherente de cualquier elemento, lo que lo hace ser lo que es. Y por lo tanto, parece ser un entendimiento general que tiende a modificarse progresivamente, adaptándose a nuevos intérpretes. Las nuevas propiedades serán a su vez la nueva naturaleza, sólo que en un nuevo orden, que requiere, o más bien es producida también, por nuevos sujetos que la significan y la interpretan.
Abordado de este modo, no se puede tener una comprensión universal de la naturaleza. Y entendida así, parece estar presente e intacta tanto en la urbe como como en el bosque. Sólo que estas reflejan una naturaleza de distinta índole.
Un análisis semejante se puede realizar con la idea que popularmente se tiene por ciudad. Y aunque los entendimientos sobre lo que es una ciudad pueden ser igualmente diversos, creo que es posible comunicar lo que comúnmente se entiende por ciudad. Esta se ha concebido desde “un conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas”, o en otras palabras, es lo urbano en oposición a lo rural.
Realizando una simple búsqueda en internet que incluya las palabras Ciudad de México, aparecen postales representativas de la misma, relativas a edificios y lugares considerados históricos o relevantes. Esto puede ejemplificar que la construcción de esa idea de ciudad se encuentra fundada en la en la percepción individual, que es siempre parcial. Construimos la referencia a una ciudad específica en base a postales, que por lo general no son homogéneas, y que se encuentran determinadas por la manera en que se les mira.
Tal vez esto guarde cierta relación la existencia de esas postales que se comercializan, que sirven para que el turista sepa que visitar o que mirar, o incluso como mirarlo. Pero en la ciudad recorrida cotidianamente priva otra manera de mirar, algo más inconsciente y ligada al movimiento, al “a donde me dirijo”.
Bajo este argumento, puedo decir que existen distintas maneras de percepción visual, ligadas a una subjetividad precisa y delimitada. No es la misma manera en que observa el sujeto que va en papel de turista, que el que transita por ese mismo lugar todos los días.
Entonces, al igual que el entendimiento de la naturaleza, la idea de ciudad no puede ser abordada de manera universal ni colectiva. Aunque si es posible delimitar sus fronteras, que por lo común se ciñen a un contexto edificado.
Esto me lleva finalmente a preguntarme: ¿a qué me refiero al utilizar el término arquitectura? Con el riesgo de parecer reduccionista, pero para fines prácticos de este escrito, puedo decir que comúnmente es utilizado para aludir al objeto que es edificado, vaya, que es construido, dejando de lado el modo en que este fue proyectado y/o producido.
Entendida así esta tríada de términos, es posible preguntarse cuál es la naturaleza de la ciudad o de la arquitectura. Preguntas que no eran la justificación inicial de esta reflexión, pero que su carácter dubitativo atrae ciertamente la atención hacia ellos.
Tratando de organizar estos argumentos, es posible entonces referirse al humano, como un ser viviente que requiere en sus asentamientos, llámese ciudades, elementos “naturales” (no producidos por él) que le permitan sobrevivir: agua, oxígeno en el aire, por mencionar algunos. Estos, están presentes obviamente en las ciudades, sólo que a diferencia de otros ambientes, en la urbe se busca controlarlos, ya sea para fines funcionales o estéticos.
Por eso se considera la libertad del cauce de un río como su condición natural y el entubarlo es ir en contra de ella. Entubado, aunque tenga todas las demás características de un río, pierde su natural libertad. Ya no es un río.
Lo mismo sucede con la vegetación, aunque al parecer en un menor grado, ya que nunca pierde tajantemente esa condición de libertad que le es natural. Simplemente se le coarta de vez en cuando, se le corrige, al podarla y darle una forma significante para nosotros los humanos.
Esto parece sugerirme que el entendimiento humano sobre lo que es natural no debe ser algo estático. Se debe acoplar, adaptarse a nuevas condiciones. Y esta adaptación parece producirse con mayor celeridad en las ciudades. Es natural ya en la ciudad el río entubado, la topiaria y la torre metálica. Basta con que transcurra el tiempo para que nuestra cultura moldee personajes que lo único que conozcan sea ese río entubado y esa vegetación geométrica.
Aunque esto no quiere decir que esta sea el curso que debieran tomar las cosas. Es sólo la dirección, que de acuerdo a las condiciones presentes, parecen tomar las condicionantes ambientales de nuestras ciudades. Y para ser posible comprender ese rumbo, es necesario aceptar esta nueva naturaleza. Y no simplemente querer devolverle un estado previo, o la búsqueda del paraíso perdido, por así decirlo.
Entonces, ¿cree usted que en sólo una de las fotografías presentadas hay naturaleza, o simplemente son dos naturalezas distintas?




