Un blog rizomático, rupturoso y acontecido... dado a la fácil reproductibilidad y autosustentable.
4.30.2012
¿Quién diseña?
Aunque se acepte que lo diseñado, ya producido, maquilado, construido o edificado, no es el diseño, es necesario referirse a esa cotidiana significación que se le otorga a la palabra, para comprender donde se ubica lo que sí es producto de la acción de diseñar, y también cuestionarse quién(es) produce(n) el diseño. Quienes diseñan.
Si parto de la significación que dice que diseñar se refiere a la descripción o bosquejo (verbal, escrito, dibujado, tallado en piedra) de algo, tendría la pretensión de argumentar al diseño como una habilidad inherente a la condición humana; una acción que pretende planificar otra acción, que requiere de un plan, un proyecto a seguir para determinar algunos aspectos de una forma o figura de cualquier naturaleza; prefigurar eso que se pretende plasmar en la materia.
Entender el diseño de esta manera, puede hacer caer en el {supuesto} equivoco de buscar el sentido de la acción de diseñar, en el origen mismo de las estructuras cognitivas del ser humano, e incluso remontándonos a su condición animal 4. Es ahí donde se hubiera gestado el más básico ejercicio de diseño. Así el proceso diseño se sugiere como un mecanismo producto de la transformación y (des) evolución (o mutación) de las especies en el plano cognitivo (y en referencia directa a la acelerada y extraordaniaria transformación de la cognición humana).
Un mecanismo que brinda ventajas sobre otras especies, al permitir adelantarse a los resultados en base a la información que un contexto específico brinda.
Así, con estos argumentos como estandarte, todo cuanto sea planeado, es diseñado. [hacer referencia a los textos que argumentan sobre esto, en la pretensión de que todo cuanto se produce es diseñado]
La crítica a esta suposición de que el diseñar es “planear para una acción futura”, parte de su carácter primordialmente especulativo. Y es que si adoptamos esto como válido, el diseñar se caracteriza como el planear sobre cualquier cosa para actuar posteriormente, no requiriendo el uso de ninguna herramienta, además de la conciencia, y prescindiendo de la comunicación de ello (aunque algunos argumentarán que el acto que produce, su producto, es comunicación, pero esto es posterior al acto de diseñar y no parte de él). En cuanto sea ejecutada una previsión en el plano del pensamiento, eso sería diseño.
Al contrario de esta postura, se puede partir de que el diseñar es una actividad específica, diferenciable de otras, esto partiendo de acotar la comprensión de su accionar. El hacer diseño, es un constructo, una actividad creada por la cultura humana para laborar en un determinado campo productivo, en base a unas determinadas herramientas y un lenguaje específico que le caracteriza.
Es un proceso que nada tendría que ver con el origen, ni de la producción de objetos para facilitar las actividades del ser humano ni la habilidad cognitiva de proyectar acciones futuras.
Entonces no todo ser humano diseña por el hecho de planificar alguna actividad, ejecutar algún plan, pensar una estrategia para hacer algo, o tener cierta habilidad para comprender lo que puede resultar en base a sus planes presentes para una situación futura. {esto parece producto de las mistificaciones del término, originadas por su alto poder de calificación: lo que se diseña es propenso a ser eficiente}
Toda actividad de prefigurar algo que todavía no es objeto material, que no utilice un específico lenguaje, que lo plasme en un documento y que lo comunique, queda fuera de la discusión de ser la acción de diseñar, y por lo tanto, su producto de ser diseño.
Esto no busca legitimar la actividad del diseño como condición de clase ni como exclusiva de algunos personajes; pero sí, establecer que aunque hay maneras que pueden ser consideradas como diseñar, por que obtienen un producto símil al de las actividades que utilizan al diseño como estandarte, estas no pueden ser consideradas como diseño, por que es a partir de ellas que se especializa la actividad. {¿no es cómo suponer que la recolección primitiva es lo mismo que la agricultura?}
Sí no, ¿cual es la razón de ser de las academias que instruyen el diseño? ¿Especializar lo ya especializado?
4 González Lobo, Carlos. Hacia una teoría del proyecto. Tesis Doctoral. 2007. Fac. Arquitectura. UNAM.
4.19.2012
Esto no significa diseño
diseñar.
(Del it. disegnare).
1. tr. Hacer un diseño.
diseño.
(Del it. disegno).
1. m. Traza o delineación de un edificio o de una figura.
2. m. Proyecto, plan. Diseño urbanístico
3. m. Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. Diseño gráfico, de modas, industrial
4. m. Forma de cada uno de estos objetos. El diseño de esta silla es de inspiración modernista
5. m. Descripción o bosquejo verbal de algo.
6. m. Disposición de manchas, colores o dibujos que caracterizan exteriormente a diversos animales y plantas.
Comenzar con dos definiciones, dos acuerdos lingüísticos de la lengua española puede resultar simplista, pero es pertinente iniciar así la reflexión sobre el diseño para hacer referencia a lo ambiguo que resulta la significación de aquella palabra que atañe a todos los interesados en el polisémico y multi-productivo campo del diseño.
Este binomio de términos que encabezan este texto, hacen referencia a dos significados: acción y resultado. Una definición para el hacer y otra para lo materializado a partir de ella, es una intención que responde a la necesidad de establecer que el proceso no es el producto. La producción no es lo producido. Pero también hay que establecer que el hacer es lo que significa lo que hago, delimita mi acción y el producto de ello. Por eso la única manera de hacer un diseño, es diseñando.
En lo particular, el término diseñar, acota una acción que produce y que se puede diferenciar de otras. Y aunque la definición básica del diccionario cataloga la acción de diseñar, de una manera un tanto tautológica, eso es: hacer diseño. Y no hacer cosas, objetos dibujos, representaciones. [o salvar al mundo].
¿El resultado de diseñar no es entonces, un objeto, o dibujo o lo que se le quiera achacar? Si nos remitimos a la más básica de las lógicas, la diseñar se ubicaría en una etapa previa, como la tentativa formal de un objeto material (pero a manera de representación); el objeto material entonces, no es producto de la acción directa de diseñar; ¿por que sucede con tanta facilidad que se transfieran autorías? [¿El arquitecto es el autor de la arquitectura?]
En contraparte, el otro término, diseño, la definición sugiere que se aproxima al significado del término dibujo: a lo trazado, plasmado; como si la materia tangible del diseño se encontrara en la representación, en la imagen de ello. Lo que sí es discernible, es que el diseño, se refiere a algo con existencia, independiente e individual, y que en relación con el objeto, es previo a su producción de este último, aunque es a él al que se refiere.
Aunque también esa existencia plantea la pregunta, ¿que características engloba algo para ser considerado como diseño? ¿cómo puedo decir que esto es diseño, y esto no, si al parecer se confunden las herramientas para su comunicación con el producto y a su vez con la acción?
Es en base a esa doble tendencia de la definición de una acción y de un producto, que podríamos aceptar como válida, al menos parcialmente en cuanto a la significación, que el diseño, se refiere analógicamente a dos cosas: a lo diseñado, como lo que se produce resultado de la fabricación material; y simultáneamente, hace referencia a la acción de diseñar, como el acto que ejecuta el que diseña.
Buscando una construcción lógica, un orden en las ideas, se acepta que el diseño como tal no tiene representación ni tangible ni material; que diseño, se refiere a un proceso, un forjado que se da a través de la construcción imágenes representativas, concatenadas para especificar algunas características formales de un objeto que se quiere producir. Es entonces un proceso, y no tiene representación física ni material.
Diseñar-diseño, forman un binomio en donde diseñar, se refiere a la ejecución de un proceso de diseño. Y que de ello no se obtendrá nada que se pueda nombrar como diseño, sino un cúmulo de documentos que comunican una intención, pero que nunca se constituyen como la representación del diseño; son, correctamente, la aproximación a la representación de un objeto que todavía no existe.
Aceptando las limitaciones de la palabra y de la imagen, se puede acordar entonces, que el diseño y lo diseñado no son lo mismo; que el diseño específico sólo puede ser presentado como “el diseño de algo” y que generalmente esto se refiere al uso de herramientas que representan, como por ejemplo en la producción arquitectónica, un conjunto de planos o “el proyecto”, que sirve para ejecutar una serie de instrucciones en la acción constructiva o edificante.
El diseño es un ejercicio que se puede catalogar de “ensayo”; es más práctico y eficiente, primero plantear “algo” que se quiera producir, como imaginario, y luego hacerlo o producirlo en la materia, para reducir la posibilidad de un error de ejecución que repercuta en la viabilidad práctica y económica de su producción
Así, la imagen de unos planos de la casa-estudio de Luis Barragán, conocidísimo mexicano promotor de la edificación (Fig.1 y Fig. 2), que es una representación (tal vez posterior al objeto ya construido en este caso) producto probablemente de un ejercicio de diseño, no es equivalente a la casa en sí, representada por una imagen de la misma (Fig. 3), que a su vez tampoco es el diseño de la casa, ni la casa.
Esto se traduce en un planteamiento sobre como conocer sobre el diseño: como una producción separada, diferenciada a la del objeto. Abordado así, la intención del diseño no se centra en lo diseñado, sino en reflexionar sobre las implicaciones de la acción de diseñar como un proceso encaminado a producir por sí misma, una prefiguración, que ya es producto, de aquello que requiere que algunos aspectos de la forma material sean definidos para su producción “material”. [Algunas reflexiones: cuál será entonces el sentido de lo arquitectónico? ¿el diseño de lo arquitectónico tiene ya valor antes de lo arquitectónico edificado? O es sólo en función de ello? ¿Cómo repercute el entendimiento de ello en el ejercicio de la enseñanza del diseño arquitectónico?]
3.23.2012
Estrategia y Diseño
DE
LA ESTRATEGIA COMO UNA MANERA DE HACER: EN LA PRODUCCIÓN DEL DISEÑO
¿Cómo
se entiende la idea de estrategia y el papel del estratega en está?
De principio, creo idóneo
como en la mayoría de los ensayos que se han realizado en el seminario plantear
los alcances y limites en este ensayo; de inicio se pretende un acercamiento a
la idea de estrategia; partiendo de este entendimiento generar las posibles
relaciones a la producción del diseño.
De esta manera, podemos
partir en la búsqueda del concepto de estrategia, este surge del griego strategos, que significa el conductor
del ejército, por otro lado la RAE[1] nos dice
“arte de dirigir las
operaciones militares”; de estas definiciones podemos observar su
origen bélico; por el mismo sentido nos dice Zimmermann que es “la sistemática planificación y ejecución de
una acción de guerra con el fin de vencer al adversario, valiéndose para ello
de los medios disponibles”[2].
Esta concepción de la
estrategia como la idea de un guion para derrotar a un enemigo en la guerra o
como actualmente se utiliza en cualquier competencia, como puede ser deportiva
o en el mercado de las producciones; en la cual siempre se podrá observar en
cualquier escenario un actor particular que funge como líder, el estratega.
Ahora mismo la estrategia
inspira en ámbitos ajenos a la milicia a empresarios, mercadologos,
administradores, ha generar planes de trabajo para competir en el mercado
empresarial en la actual manera de producción; estos actores que ejercen de
líderes, saben de la importancia de generar una buena estrategia, tan es así,
que un documento que tiene más de mil quinientos años de antigüedad El arte de la guerra de Sun Tzu sigue
siendo parte de las lecturas importantes para entender cómo manejarse en el
mercado competitivo, este escrito que se dice inspiro a Napoleón y a Maquiavelo
entre otros líderes ideológicos y militares.
Así pues, podemos
observar como en la guerra y en otras actividades, el estratega; intenta
plantear una línea seguir, un plan, una visión del hacer; pero siempre a
sabiendas de que en determinado momento o en determinada toma de decisión ya no
estará en sus manos la ejecución, se encuentra con la incertidumbre; aspectos
que en la estrategia se pueden atender, como en la guerra por ejemplo, las
decisiones menores quedan en el grupo de soldados que están combatiendo; así
como las condiciones de su contexto y donde la misma estrategia del enemigo
también entra en juego.
Pero de esta idea general
de lo que puede ser una estrategia y del estratega como personaje que lleva
esta acción de generar tal; ahora surge otra inquietud cómo es que se genera
una estrategia.
En varios documentos
derivados del planteamiento de estrategias, se observa la mención a una cualidad
que debe de tener el generador de estas; que aunque parece una redundancia, es
como se le conoce, nos dicen es el lograr un pensamiento estratégico; así a
partir de esta cualidad comprender y tener claridad para poder crear una
estrategia. Pero qué es esto llamado pensamiento estratégico.
El pensamiento
estratégico, se ha planteado como las ideas de donde estoy ahora y hacia donde
quiero ir; es un entender el contexto en el que se actúa y bajo el
entendimiento de este, plantear la meta hacia donde se quiere llegar; de esta
manera, a partir de estos supuestos se planifica como poder llegar a la meta
que se ha planteado.
Así pues, sobre el
pensamiento estratégico Zimmermann[3], nos
hacia la observación que para poder generar un pensamiento estratégico, uno tiene
que tener siempre en mente el fin o
designio, saber con qué medios,
realizando que acciones y a partir de
esto generar un proyecto o un diseño. De esta manera, teniendo siempre
en cuenta estas cuatro variables, se podría generar un pensamiento estratégico.
Con esto la estrategia,
se podría decir que es planificar como llegar a un fin, se puede entender como
el tener un proyecto sobre la manera
de actuar en alguna situación específica, siempre teniendo presente la meta a
la que se aspira. Sobre esta planificación y sobre la idea de lograr proyectar
una estrategia, existen varias herramientas que surgen en los campos de la
administración y en otras del ámbito económico productivo, para poder lograr
plantearla.
De esta manera, existen
diferentes formas de abordar la idea de generar una estrategia, Zimmermann en
su documento “Del diseño”, en el subtema final llamado “Diseño y estrategia”[4], nos
menciona en base a un ejemplo de una multicitada guerra entre atenienses y
persas cual fue la estrategia de los primeros para evitar la invasión del
imperio persa a tierras griegas.
En esta historia nos
plantea que para lograr dicha victoria el estratega griego debió de tomar en
cuenta diversos aspectos básicos para generar esta proyección, nos dice que
debió de tener un conocimiento general de
la situación[5],
con estos aspectos realizar una
evaluación del conocimiento, y por último generar el proyecto con el cual planteaba lograr la meta de vencer a sus
enemigos y evitar la invasión del imperio persa.
Esta interpretación de
Zimmermann, que la infiere a la manera de abordar un proyecto de guerra, parece que puede llegar a ser una síntesis de
pasos aplicables a otros ámbitos, no necesariamente los bélicos, como lo
plantea el autor. Estos podemos entenderlo como momentos de entendimiento al
abordar un problema, que en este caso podría ser alguno referido al diseño.
Ahora mismo, surgen
algunas ideas que generan más dudas sobre la relación del diseño con la
generación de estrategias; de cómo esta puede ser utilizada en diversas formas
dentro del ámbito del diseño de lo arquitectónico; se puede pensar en varias
situaciones en que se necesita generar una manera de actuar proyectiva al
hablar de diseño.
Podríamos decir que al
generar una estrategia y relacionarla con el diseño, probablemente surjan una
inmensa diversidad de estrategias; las cuales las separaría su fin al que se
pretende llegar. Podríamos poner como ejemplo algunas, como puede ser generar
una estrategia para enseñar el diseño, una estrategia de venta del diseño, una
estrategia para concertar acuerdos con el cliente o demandante de algún diseño,
así como una estrategia dentro del proceso del diseño para que la forma del
objeto arquitectónico pueda llegar a satisfacer el modo de habitar del supuesto
habitador, pero ¿cómo crear una estrategia tal, que sea capaz de que esto pueda
suceder?
La
estrategia en el proceso del diseño.
El diseño como proceso,
puede llegar a parecer un actuar muy similar a lo que se genera en una
estrategia; ya que al momento de diseñar o de generar una estrategia, nos
enfrentamos a un problema al cual se intenta dar solución, para lo cual se
conocen los requerimientos y condicionantes, se analizan y con ello se genera
un proyecto, una propuesta que en el diseño seria la forma de algún objeto, con
el cual se pretendería satisfacer, alguna demanda del cliente.
En el diseño de lo
arquitectónico se podría decir, que en el proyecto se genera una propuesta
formal de un objeto arquitectónico, en la que se plantea a partir de esta forma
una propuesta de habitar este objeto, claro que esta propuesta de habitar, solo
se basa en un entendimiento de la relación del habitador y el objeto, dejando a
un lado los demás aspectos que están dentro del habitar; esto lo podríamos
entender como la finalidad o meta del diseño.
Al igual que el
estratega, el diseñador deberá de tener siempre en cuenta su finalidad para
poder llegar a cumplir los requerimientos del proyecto que en este caso es
diseñar. ¿Pero será que el diseñador es un estratega?
Nos dice Luis Rodríguez Morales
en su documento Diseño, estrategia y
táctica[6],
que el diseñador no es un estratega por naturaleza, se tiene que hacer; ya que
cree que es necesario, que el diseñador no solo genere la forma de los objetos
(hacer), sino pensar estrategias de cómo puede llegar a ser la relación con estos
objetos, esto pensando en los posibles escenarios que puedan llegar a
generarse.
Así pues, podemos
entender lo dicho por Rodríguez Morales sobre el diseño, como que a veces la
reflexión del diseñador sobre la información que se tiene no es la más
adecuada, el entendimiento de las condicionantes y requerimientos, no llega a
ser el suficiente al no entender la incertidumbre que llega a generarse entre
una propuesta y la realidad. Esto se puede pensar debido que aunque la
finalidad de la producción del diseño es generar una propuesta formal que se
exprese en imágenes, el diseñador para poder llegar a esta determinada forma
debió de pensar y reflexionar, esto como un ejercicio estratégico en el diseño.
Pero cómo evaluar la pertinencia
de la propuesta formal a la que se llega en el proceso del diseño, el mismo
Rodríguez Morales, nos comenta que una manera de anular las incertidumbres y
poder tomar decisiones sobre la pertinencia de la propuesta, es adecuado,
generar posibles escenarios, además de una constante evaluación de la propuesta
en todo el proceso de diseño, para lo cual nos muestra algunas técnicas, que
surgen en el ámbito de la administración de empresas[7]. De esta
manera lo que se busca es integrar estrategias de análisis en el diseño, en
busca de poder generar un diseño en base a posibles certidumbres.
Por otro lado, el Maestro
Héctor García Olvera, en su documento denominado De los conceptos de estrategia y la práctica proyectual[8],
donde se nos plantea la idea de que la estrategia en la actividad del diseño,
se puede observar en lo que él denomina las militancias,
es decir pertenecer a una determinada corriente de creencias de cómo se debe de
proceder en la actividad de diseñar.
Es decir, que en la
postura del diseñador, se observa la estrategia que se cree la adecuada, para
poder responder a los requerimientos a los cuales debe de responder la
propuesta formal, así pues, podríamos decir que lo entendido como diseño participativo o el diseño sustentable, es una estrategia
para poder llegar a la propuesta que se cree la adecuada, además que bajo estas
creencias de la manera de proceder en estas corrientes, se llegan a desaparecer
las incertidumbres con las cuales se procede o al menos es lo que cree el
diseñador.
Así pues, podemos
terminar este pequeño ensayo, con la reflexión, de que existen vínculos entre
el proceso del diseño y la estrategia, además de que se pueden observar el aporte de esta ultima al trabajo del
diseñador; pero las cuales solo él puede decidir que tanto el pensamiento
estratégico le puede ser útil y esta reflexión solo se puede lograr en el
pensar que es lo que se hace en el diseño y cómo se hace esto de diseñar.
Gracias.
Arq. García Macías Miguel A.
Ciudad de México, D. F. jueves 22
de marzo del 2012.
Taller de
investigación IV, Maestría en arquitectura, UNAM.
[1] Véase www.rae.es
[2] Véase Zimmermann, Yves, Del diseño,
“Diseño y estrategia”, pp161-162, GG, Barcelona, 1998.
[3] Ibídem 157-163
[4] Ídem.
[5] Al menos en la situación bélica,
Zimmermann nos plantea que el conocimiento general de la situación era conocer
diversos aspectos como son: el enemigo, las condiciones geográficas, el tiempo
y el estado anímico de los dos ejércitos.
[6] Véase Rodríguez, Luis, Diseño estrategia
y tácticas, “Diseño y estrategia”, pp79, Siglo XXI, México, 2010.
[7] Nos muestra como el análisis FODA,
puede apoyar a tomar decisiones, sobre la pertinencia de las propuestas, este
se basa en generar una lista de las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y
Amenazas, sobre lo que se está evaluando.
[8] Véase García Olvera, Héctor, De los
conceptos de estrategia y la practica proyectual, Documentación
propedéutico del campo de diseño 2010, maestría de arquitectura UNAM, México,
2008.
2.28.2012
Uno se pregunta como preguntar...
Si de algo ha servido el tortuoso viaje por el posgrado del encantado CU, poseído por el espíritu de tantos comparsas, de tantos rebeldes y revoltosos, ha sido el aprender a preguntar. El preguntarse como preguntar, diría mi estimado maestro Héctor García Olvera, con un tono sarcástico que casi parecería burla.
Pero la cuestión no tiene nada de sarcástico. Sin más, hacemos preguntas buscando respuestas que no existen. Es por eso la importancia de saber cómo preguntar, a quién, desde dónde y para qué. Y eso es una máxima no sólo para el investigador, sino para el "preguntador" cotidiano.
Al inicio de este sendero de posgrado académico, elaboraba preguntas al azar, como sugiriendo que yo tenía la respuesta. Obviamente nunca es así. Sí, tengo parte de la respuesta, eso es inherente al ejercicio dubitativo: si hacemos una pregunta, es por que sabemos (o queremos que por ahí llegue) la posible respuesta, aunque esta resulte en otra pregunta. (De eso, ¿no hay duda?)
Entonces es básico comprender que el hacer de las preguntas, siempre tiene una raíz de certeza (aunque sea equívoca). Esto aplica desde el intrincado ejercicio de la investigación, donde las preguntas se encuentran encaminadas a resolver cuestiones que requieren de más cuestiones, tantas que se convierten en libracos de cientos de páginas; o hasta preguntas sencillas para iniciar la conversación, como un simple ¿cómo estás?, utilizado para romper el hielo y elaborar pláticas más intrincadas.
También es común la formulación de preguntas con una respuesta ya dada, aunque no sean la que buscamos: ¿Es el diseño un proceso productivo? La respuesta básicamente sería un rotundo sí o no; en cualquiera de los casos, la respuesta es irrefutable: la pregunta así lo requiere.
En otras ocasiones, la pregunta puede implicar una elaboración más extensa, pero igual de truculenta: ¿Qué es el diseño? A lo que se pudiera responder que es una acción institucionalizada, una práctica encaminada a la prefiguración de un objeto que aún no ha sido fabricado. En este caso, el resultado es el mismo: ¿Cómo refutarlo? No es posible, esto se constituye como una definición, y en esos términos no tiene negación (ni argumento que lo sustente).
El encadenamiento lógico de las preguntas debe surgir desde la construcción de un argumento (y no suponerlo como ya dado). Un comienzo podría ser el preguntarse: ¿Cómo es el diseño? ¿Desde donde argumento? ¿Qué de él pienso conocer? ¿Desde que argumentos? Esto generaría la elaboración de un argumento, y aunque al final tendremos un solo discurso sobre el diseño, no será sin base alguna; se sustentará desde una justificación donde la postura es válida.
Desde ahí, es posible construir otras preguntas, buscando explicar algún elemento más especifico de lo extenso (en este contexto, el diseño), y ya con un discurso que explica de "una" manera, desde ahí plantear otra pregunta derivada: ¿Es el producto del diseño una producción por sí sola? Por poner un ejemplo. La investigación entonces se concatena como una serie de preguntas relacionadas pero independientes, que aisladas carecen de justificación y pueden presentar contradicción.
Entonces, ¿Cómo pregunto cómo preguntar?
12.21.2011
Star Trek (Revisited)
Parte 1
Parte 2
Una breve parodia a una de mis series favoritas de niño, este trabajo fue realizado como entrega a uno de los cursos impartidos en la maestría de arquitectura de la UNAM, referente al seminario de Cinematografía y PUAC, impartido por la Dra. Consuelo Farías... en dicho vídeo se hace un brevisimo (pero brevisimo) análisis, a una de las estaciones del metro de la ciudad de México, la cual es San Lázaro, en el cual se trata de hacer mención hacia los múltiples flujos encontrados en dicha conexión urbana-arquitectónica, y su incapacidad para responder a las necesidades de los usuarios de este transporte publico, que en su momento fue de avanzada, pero que contemporáneamente ha quedado superada, por lo que es el monstruo densifico de la misma ciudad...
Espero les haya gustado y por lo menos les haya sacado una breve sonrisa, que fue otra de las intenciones en la realización de este vídeo...
Namaste!
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12.16.2011
¡Herramienta!
Me tope por allí, con este pequeño vídeo que explica la fabricación de los lapices Staedtler, personalmente me encantan esos vídeos tipo Koyaanisqatsi, donde a los procesos de producción (o actuación) se les da un toque casi biológico y natural, y se observa como todo va encajando perfectamente... Con respecto a los lapices, seguro más de uno, si se quiere decir a si mismo: "Arquitecto" (lo que sea que esto signifique), lo ha usado, para dibujar, no para diseñar, que no son lo mismo (y hago la invitación a los demás participantes de este intento de blog a tratar de apuntar o señalar las diferencias entre ambos términos...). Sin más los dejo, con el pequeño videito, y espero que los deleite igual que como lo hizo conmigo... (Como recomendación final, les sugiero ponerle mute, al vídeo para no escuchar a la señora, y en cambio, acompañarlo con música del buen Philip Glass...
Fascinante la creación de lo que es un simple lápiz...
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Por cierto, algo que debería considerarse un sacrilegio, una ofensa, una calumnia, una mentada de madre, pues, para un (supuesto) blog de arquitectura como lo intenta ser éste, es el haber pasado por alto el cumpleaños de uno de los grandes (en todo el sentido de la palabra) arquitectos contemporáneos, Oscar Niemeyer, quien ayer, cumplió la centenaria suma de 104 años... que por supuesto no deben ser difíciles de cumplir al tener la promesa de continuar observando esto en las playas brasileñas...
Niemeyer nos ha legado una gran cantidad de obras de gran calidad, como por ejemplo lo podrían ser:
El ojo de Horus (el que todo lo ve):
El OVNI:
La cosa esa:
La corona de espinas:
La lengua de los Rolling Stones:
El ojo de Horus (otra vez):
La mano de Elvis Christ (con la captsup incluida):
¡Entre muchas otras más!
Si ya se, soy un irrespetuoso, pero bueno, si blasfemo con dios (si, con "d" minuscula), por qué no hacerlo con el buen Niemeyer...
Feliz cumpleaños Niemeyer, si algo te admiro es tu capacidad para vencer a la muerte (por ahora), espero vivir la misma o una mayor cantidad de años que tu...
¡Felicidades!
Fascinante la creación de lo que es un simple lápiz...
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Por cierto, algo que debería considerarse un sacrilegio, una ofensa, una calumnia, una mentada de madre, pues, para un (supuesto) blog de arquitectura como lo intenta ser éste, es el haber pasado por alto el cumpleaños de uno de los grandes (en todo el sentido de la palabra) arquitectos contemporáneos, Oscar Niemeyer, quien ayer, cumplió la centenaria suma de 104 años... que por supuesto no deben ser difíciles de cumplir al tener la promesa de continuar observando esto en las playas brasileñas...
Niemeyer nos ha legado una gran cantidad de obras de gran calidad, como por ejemplo lo podrían ser:
El ojo de Horus (el que todo lo ve):
El OVNI:
La cosa esa:
La corona de espinas:
La lengua de los Rolling Stones:
El ojo de Horus (otra vez):
La mano de Elvis Christ (con la captsup incluida):
¡Entre muchas otras más!
Si ya se, soy un irrespetuoso, pero bueno, si blasfemo con dios (si, con "d" minuscula), por qué no hacerlo con el buen Niemeyer...
Feliz cumpleaños Niemeyer, si algo te admiro es tu capacidad para vencer a la muerte (por ahora), espero vivir la misma o una mayor cantidad de años que tu...
¡Felicidades!
12.14.2011
Imperceptibles...
El problema con nosotros y el universo, no es que seamos insignificantes... si no que, más bien... somos imperceptibles...
La diferencia entre lo insignificante y lo imperceptible, es: una hormiga, en un hormiguero, puede significarte algo... puede significarte un terror y una lastima matarla, o te puede ser indiferente, puedes pisarla y seguir caminando sin ningún remordimiento, de cualquier manera te significaría algo, o la ausencia de ese algo...
Lo imperceptible es aquello de lo que ni siquiera das cuenta... aquello que no percibes... aquello que nunca pasa por tu cabeza... aquello de lo que ni siquiera das por hecho... lo imperceptible, es, en un sentido relativo, inexistente...
Como nosotros con el universo...
Así que, por qué dejar atrás todos esos miedos y preocupaciones, todo lo que te atormenta, todo lo que no te deja sentir, pensar, decir, hacer, y que verdaderamente quieres lograr... por qué no disfrutar del pequeño instante de vida que este maravilloso universo te ha regalado, y dejar de preocuparse por todo... y so(ó)lo vives... así, como eres, imperceptible... Porque finalmente, lo que hagas o lo que dejes de hacer, no cambiara en nada, toda la extraordinaria maquinaria universal, todo va a seguir su curso, tal cual, y finalmente, cuando estés muriendo, por fin te darás cuenta, de que no vale la pena molestarse tanto, si sólo estamos de paso... así que por qué no so(ó)lo vives... así, como eres, imperceptible...
Pero feliz...
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11.27.2011
Creo que todo ha sido una ficción...
Desde una ventana que me atormenta con su luz cambiante y cegadora, encuentro lo generativo de la vida. No hay dolor ni pena en esta habitación podrida. Sólo el encuentro de mi ser con el modo en que creamos el mundo. Ya no hay dudas sobre ello, todo esta determinado, todo es producto de el algoritmo. Pero está tan oculto, tan bellamente maquillado, que no lo percibimos con nuestros primitivos sentidos, con nuestro rudimentario cerebro. Sólo somos parte de un mecanismo que nos utiliza como piezas sin razonamiento. Y aunque nos demos cuenta de ello, el mismo mecanismo nos enamora, nos deleita, nos pervierte. Y estamos en él, como hormigas sin voluntad, esperando la monstruosa lupa que venga a quemarnos con un rayo de luz concentrada.
Somos tan simples como el más nimio de los insectos; no importa que tan instruidos seamos, que tan perspicaces o que se nos catalogue de inteligentes. Hay un momento, una situación, que lo cambia todo. Sucumbimos ante nuestras reacciones químicas, ante lo que nos ordenan nuestros deseos más instintivos. Es ahí donde estamos de frente a nuestra insignificancia, a nuestra poca voluntad o la falsedad de nuestros conocimientos, de nuestro compromiso. Somos abejas, buscando polen y clavando aguijones suicidas a quien creemos nos va a lastimar, construyendo nuestras colmenas igual que hace miles de años, que no han cambiado por más que las adornemos.
Y mientras buscamos explicarnos esta complicación, no nos percatamos que también somos parte de ella. Encontramos datos, creamos dibujos que significan sólo una parte de la realidad, les damos valores y contamos cadáveres. Si hubiera una forma de representar aquello que jamás ha sido representado, tal vez encontraríamos la explicación, nuestra explicación.
Y mientras tanto, yo, la ficción, el mito, la mentira, sólo busco quien me crea. Busco ver con las manos, sentir con los ojos, escuchar con la lengua y oler con el oído, encontrar lo extraño en lo cotidiano. Te busco a ti, incauto. A ti, que lees estas palabras, que te confunden, que te significan un carajo o que te lo significan todo.
Créeme, por favor, o simplemente moriré en el olvido.
11.26.2011
11.17.2011
Sinestesia "arquitectónica"

Sócrates
Que sucede, ¿por que estas ahí? Sentado, sin moverte. Sólo miras ese papel que tienes en la mano.
Arquitecto F
No lo miro, lo escucho. Escucho mis pisadas sobre un camino de grava, ese que imagine tanto tiempo en el ayer. Escucho el sonido de la puerta crujir, del agua hervir. Y también escucho los muros, esos que construí con tanta insistencia, y que ahora se derrumban ante mi en este papel.
Sócrates
¿Como es posible que escuches cuando miras? No será, que te basas en el recuerdo de lo imaginado y lo que te representa ese mugroso pedazo de papel.
Arquitecto F
No lo creo. En mi todo eso que te parece absurdo, es como percibirlo, como estar ahí. No se si tenga que ver con todos esos años que me la pase imaginando cosas que nunca se construirían, pero hoy tengo la posibilidad de escuchar este trozo, mugroso como dices, de papel.
Sócrates
¿Y que mas puedes percibir?
Arquitecto F
El sabor. Pruebo la exquisitez de esas albóndigas con caldo y arroz, de aquel pollo con crema de chile poblano. Y todo esta ahí, adherido a estas imaginarias paredes, a esta cocina que nunca se construirá, a ese bello comedor que nunca tendré derecho de habitar.
Sócrates
Se me hace sumamente increíble que te sea tan fácil pasar el tiempo pensando en algo que nunca fue, que nunca ha sido, que nunca será. Y mas increíble se me hace el creer que puedes escuchar y probar, a través de los ojos. Por que eso es lo que me estas diciendo.
Arquitecto F
No sólo eso. Puedo sentir a través de los ojos. Puedo verme con calor en una tarde de verano en mi habitación. Siento el agua tocar mi espalda en la regadera, y la temperatura agradable de primavera en el gran pasillo empedrado del acceso.
Sócrates
Pero ¿no piensas que al estar ahí, sentado, imaginando que lo imaginario existe, que lo escuchas, que lo pruebas, que lo sientes, te separas de la percepción tangible, esa que compartes con todos los demás humanos?
Arquitecto F
No. Esto se volvió tan vívido, tan variado y tan perceptible que se erige como mi realidad, como la manera en que me relaciono con los humanos. Fuera de mi imaginación, todo es tan irreal. Lo aborrezco. Prefiero las sensaciones que me produce mi pequeña casa imaginaria, aunque sé, que solo soy yo y mis pensamientos.
11.07.2011
La ventana

Me desperté con el pensamiento de que sería un día como cualquier otro; tenía apetito de rutina. Nada más distante de lo que me esperaba. Ahí estaba esa maldita ventana de nuevo, donde no debiera. Esto ya es tan común que no se por que me molesto tanto. Al abrir los ojos supe que algo no estaba bien, simplemente la luz incidía de una manera extraña. Esto ya me había pasado hace algunos años, pero ahora es cosa de todos los días.
El hecho es que la ventana no está donde solía estarlo; ahora se encuentra a mi lado derecho, cuando toda la vida ha estado al izquierdo. La puerta también se ha movido, como burlándose de mí, recordándome que al parecer ya no tengo memoria. Lo curioso es sin duda, que cada mínimo detalle, cada sencillo objeto es tal como lo recuerdo: está mi pequeño cactus, los retratos de esa mujer que tanto significa para mí y el libro que comencé a leer la semana pasada.
Es sólo que los muros, la puerta, la ventana y la colocación de todo no concuerda. Son los mismos muros, los mismos colores, los mismos objetos, la misma puerta y la misma ventana, pero nada está donde debería. Siento como si mi vida se reconstruyera a diario. No puedo encontrar las cosas cuando lo deseo, e incluso si lo hago, están en lugares donde no me gusta que estén.
Como quisiera que esto cediera, que las cosas dejaran de moverse. Recuperar los pequeños detalles de mi vida y no despertar día con día en lugares que no recuerdo. Ya no soy el habitante de estas paredes, de esta ventana. Soy su simple usuario, que consume la habitación sin voluntad alguna. Ya no me identifico con este lugar.
Por lo menos tengo el consuelo de que aunque todo se genera aleatoriamente, yo y los objetos que me poseen somos constantes: todo se mueve, pero nunca falta nada. Pero a pesar de saber que no pierdo mis objetos a diario, es tan difícil saber quien soy en estos días.
10.21.2011
¿Qué?....... Sobre el paradigma de la sustentabilidad
“Sólo cuando se cambia de enfoque se descubre algo importante…”
[Alexander Mitscherlich]
Hoy en día, vivimos una era de comunicación avasallante, en la cual es muy difícil, no darse cuenta de lo que acontece a nuestro alrededor. En este sentido, resulta común escuchar en diversos ámbitos de nuestra cotidianidad, la palabra sustentable o sostenible.
Pero, ¿Qué significa esta expresión?, y ¿Qué mensaje nos quiere transmitir? En principio, la sustentabilidad podría parecer un término bastante sencillo de comprender, sin embargo, es algo que necesita de una atención por demás cuidadosa y reflexiva.
El primer acercamiento, es la expresión que define a la sustentabilidad como el “Satisfacer las necesidades y las esperanzas del presente, sin comprometer la capacidad de satisfacer las del futuro” empleada en el informe "Nuestro futuro común" que la ex primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland, dirigió por encargo de las Naciones Unidas en 1987, y que fue uno de los pilares conceptuales de la Cumbre de Río de 1992. La sustentabilidad se trata entonces, de la construcción de un nuevo paradigma, la necesidad de procesos creativos que utilicen herramientas analíticas, acordes a un nuevo orden ambiental en el planeta.
El “paradigma sustentable”, como algo significante de la crisis ambiental, trata de desentrañar los conflictos en la relación naturaleza-sociedad. Hace referencia al tema de nuestro tiempo, de lo que está por venir, y con ello claro, la respuesta que adopta la cultura moderna en diversos círculos productores, como el de la tecnología, la economía (el marco en que nace) y por supuesto algo que me ocupa al igual que a varios participantes del blog, la ARQUITECTURA.
De este modo, la problemática en el tema de “lo sustentable”, más que dirigirse a un solo orden cognoscitivo, es encaminado a ejercer una intervención transdisciplinaria, en donde las diferentes ramas puedan formular preguntas conductoras que desplieguen un análisis más elaborado en la conformación de la hipótesis del problema.
En este sentido, la arquitectura y por ende el diseño arquitectónico, tiene un compromiso más fuerte, (y no es que no lo haya tenido antes) de poner atención en las variables de orden ecológico, social y económico, determinantes en la transformación del contexto sustentable.
El papel que debe afrontar el arquitecto tal vez, es el de considerar los escenarios de la cotidianidad, ayudado no en todos los casos por el uso de tecnologías para resolver problemas actuales, definir las metas a futuro, teniendo en cuenta como aspectos fundamentales, la salud física y mental del individuo, su entorno social y ambiental. Adentrase en este tema resulta fascinante y es motivo de importante consideración por parte de las ciencias de Innovación y Diseño.
Grupos sociales en general, científicos, intelectuales, organizaciones no gubernamentales e instituciones internacionales de cooperación, han sido responsables de impulsar estas medidas que impactan en la conciencia humana y toman eco cada vez más, a lo largo y ancho de todas las regiones del mundo.
El término sustentabilidad puede referirse a varias cosas: a un sistema de agricultura, a la recolección de madera y los productos del bosque, a como nos deshacemos de desperdicios humanos, como manejamos un programa de salud, o hasta como un hogar o una nación maneja su propia economía. En cada situación la pregunta es la misma, ¿podemos seguir haciendo lo que estamos haciendo, de la misma forma, para siempre?
Que el sistema sea sustentable en un área no significa que lo será en otras. Cada comunidad, cada zona, cada industria, tendrá que examinar con mucho cuidado sus propios métodos y decidir conscientemente si son sustentables o no. Para muchos autores, lo Sustentable actual es un marco de referencia que nos indica, observar la acción humana, en el momento de su tiempo, en su cultura, en su lugar.
La planeación vista como el proceso a través del cual, se analiza la situación presente (dónde estamos), se establecen objetivos (dónde queremos llegar), y se definen las estrategias y cursos de acción (cómo vamos a llegar), debe sugerir la constante revisión de la practica arquitectónica.
El futuro sustentable, citando al arquitecto argentino Rubén Pesci,
Gracias por brindarle a esta publicación parte de su tiempo.
Arq. Luis Miguel Alvarez Espinosa
[Alexander Mitscherlich]
Hoy en día, vivimos una era de comunicación avasallante, en la cual es muy difícil, no darse cuenta de lo que acontece a nuestro alrededor. En este sentido, resulta común escuchar en diversos ámbitos de nuestra cotidianidad, la palabra sustentable o sostenible.
Pero, ¿Qué significa esta expresión?, y ¿Qué mensaje nos quiere transmitir? En principio, la sustentabilidad podría parecer un término bastante sencillo de comprender, sin embargo, es algo que necesita de una atención por demás cuidadosa y reflexiva.
El primer acercamiento, es la expresión que define a la sustentabilidad como el “Satisfacer las necesidades y las esperanzas del presente, sin comprometer la capacidad de satisfacer las del futuro” empleada en el informe "Nuestro futuro común" que la ex primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland, dirigió por encargo de las Naciones Unidas en 1987, y que fue uno de los pilares conceptuales de la Cumbre de Río de 1992. La sustentabilidad se trata entonces, de la construcción de un nuevo paradigma, la necesidad de procesos creativos que utilicen herramientas analíticas, acordes a un nuevo orden ambiental en el planeta.
El “paradigma sustentable”, como algo significante de la crisis ambiental, trata de desentrañar los conflictos en la relación naturaleza-sociedad. Hace referencia al tema de nuestro tiempo, de lo que está por venir, y con ello claro, la respuesta que adopta la cultura moderna en diversos círculos productores, como el de la tecnología, la economía (el marco en que nace) y por supuesto algo que me ocupa al igual que a varios participantes del blog, la ARQUITECTURA.
De este modo, la problemática en el tema de “lo sustentable”, más que dirigirse a un solo orden cognoscitivo, es encaminado a ejercer una intervención transdisciplinaria, en donde las diferentes ramas puedan formular preguntas conductoras que desplieguen un análisis más elaborado en la conformación de la hipótesis del problema.
En este sentido, la arquitectura y por ende el diseño arquitectónico, tiene un compromiso más fuerte, (y no es que no lo haya tenido antes) de poner atención en las variables de orden ecológico, social y económico, determinantes en la transformación del contexto sustentable.
El papel que debe afrontar el arquitecto tal vez, es el de considerar los escenarios de la cotidianidad, ayudado no en todos los casos por el uso de tecnologías para resolver problemas actuales, definir las metas a futuro, teniendo en cuenta como aspectos fundamentales, la salud física y mental del individuo, su entorno social y ambiental. Adentrase en este tema resulta fascinante y es motivo de importante consideración por parte de las ciencias de Innovación y Diseño.
Grupos sociales en general, científicos, intelectuales, organizaciones no gubernamentales e instituciones internacionales de cooperación, han sido responsables de impulsar estas medidas que impactan en la conciencia humana y toman eco cada vez más, a lo largo y ancho de todas las regiones del mundo.
El término sustentabilidad puede referirse a varias cosas: a un sistema de agricultura, a la recolección de madera y los productos del bosque, a como nos deshacemos de desperdicios humanos, como manejamos un programa de salud, o hasta como un hogar o una nación maneja su propia economía. En cada situación la pregunta es la misma, ¿podemos seguir haciendo lo que estamos haciendo, de la misma forma, para siempre?
Que el sistema sea sustentable en un área no significa que lo será en otras. Cada comunidad, cada zona, cada industria, tendrá que examinar con mucho cuidado sus propios métodos y decidir conscientemente si son sustentables o no. Para muchos autores, lo Sustentable actual es un marco de referencia que nos indica, observar la acción humana, en el momento de su tiempo, en su cultura, en su lugar.
La planeación vista como el proceso a través del cual, se analiza la situación presente (dónde estamos), se establecen objetivos (dónde queremos llegar), y se definen las estrategias y cursos de acción (cómo vamos a llegar), debe sugerir la constante revisión de la practica arquitectónica.
El futuro sustentable, citando al arquitecto argentino Rubén Pesci,
"...requiere la duración, el juego repetido, la responsabilidad del día siguiente. En esta situación solo las estrategias cooperativas permiten jugar con resultados positivos. Nuestro presente nos pide un comportamiento paradojal, nos pide ciudades en un mundo que nunca fue tan metropolitano, nos pide cambiar para dejar de cambiar todos los días, nos pide amar al otro en un mundo buenazo en el cual debemos sufrir el amor desde la obligación, nos pide un erotismo poético en un mundo inundado de pornografía transgresiva."Parte de este breve texto, es referido en el trabajo que he estado desarrollando, en el taller de investigación de la maestría, y del cual compartiré más adelante, algunos otros temas. Para finalizar esta participación, me gustaría señalar, que el entendimiento que se tenga sobre este tema es muy amplio y que se construye día a día, mediante las reflexiones, críticas y saberes que tengamos todos al respecto. Pero que sin duda, cada vez que hablemos sobre ello, o cualquier otro tema, se aporta en gran medida, a la comprensión de nuestra práctica arquitectónica.
Gracias por brindarle a esta publicación parte de su tiempo.
Arq. Luis Miguel Alvarez Espinosa
10.19.2011
Los modos de producción
Laboro ergo sum...
[Trabajo(produzco), luego existo...]
De principio creemos que es necesario aclarar a que pretendemos referirnos con el término producción, para evitar caer en el entendido que todo lo puede ser. Para ello, anclamos el presente documento a una definición precisa que parece delimitar la acepción de esa idea de producción, y que nos permite identificar cuales podrían ser los modos en la que esta se manifiesta dentro del quehacer arquitectónico.
Esta acepción se encuentra ligada a la definición que nos propone Don Karl Marx, ese multidisciplinario alemán reconocido mayoritariamente por su extenso trabajo sobre el capital. En su obra él describe las condiciones necesarias para que una acción humana sea considerada como producción. Realiza esto mediante su delimitación, permitiéndonos distinguir lo que es una producción de lo que no lo es. Argumenta que ésta sólo es posible con un instrumento, así sea tan simple como la mano; que requiere de un trabajo pasado, así sea tan sencillo como el ejercicio repetido que se ha desarrollado y acumulado por parte del ejecutante en el referido instrumento.
En este caso, podríamos reflexionar sobre algunas consideraciones al respecto las cuales parecen omitirse del argumento, tal vez no por el autor, sino por nuestra propia interpretación. Una de ellas en referencia a las cualidades de dicho instrumento, y sobre todo, a una necesaria materialidad de este. Marx menciona la simpleza del instrumento, como lo es la mano, y esto lo interpretamos como una necesaria condición si ne qua non de materialidad, y por lo tanto, tendríamos que descartar como producción aquello que se genera en el plano del pensamiento; es decir, si no se exterioriza mediante el uso de una herramienta y se acumula a través de un trabajo, sencillamente no puede ser considerado como una producción.
Esto limitaría entonces la condición de la producción en general, exclusivamente a aquello que es posible comunicar, que adquiere un cierto valor de intercambio, dejando de lado aquello que consideraríamos como producción intelectual. Pero no al afirmar esto, descartamos el valor intelectual de la producción, sino que esa producción “intelectual”, que se da en la cognición, al carecer de una exteriorización, no puede tener valor como producción como tal. También habría que argumentar en estas líneas, que el lenguaje y el dibujo también son herramientas, y por lo tanto, podemos describir una producción particular en ese sentido, pero no arquitectónica o de diseño todavía.
Finalmente y básico para entender la producción en general, es lo que plantea el mismo Marx entorno de su concepto del consumo, el cual intentaremos desglosar de la manera mas sucinta posible. Una producción cualquiera, independientemente de la intención con la que sea generada, sólo puede ser considerada como tal cuando es consumida. Si una producción se realiza, digamos para estar ad hoc con nuestro campo, un edificio destinado a ser vivienda, sólo será una producción como tal cuando sea habitada, cuando se convierta en una casa. Esto es, que la producción solo es tal, cuando llega a su clímax, que es el consumo.
La producción determina el consumo en tanto que le proporciona el producto consumido; la determina porque establece la manera en que el producto ha de ser consumido. Entonces la producción no solo genera una particular condición material, sino que a su vez también genera al “sujeto” consumidor propicio para esa condición material, independientemente de si la producción será o no consumida, condición externa e indiferente para la existencia de esa producción especifica.
Desde el sentido del consumo, este también condiciona a la producción de dos maneras, que son próximas a las de su contraparte. Determina a la producción, en tanto su producto solo es producto hasta que este es consumido, y en una segunda instancia, caracterizando a la producción como necesidad, en tanto esta última es percibida como tal cuando es consumida.
Hacemos mención de estas condicionantes generales de la producción, porque pensamos que ayudan a establecer un particular entendimiento alrededor de producciones particulares, como lo pueden ser la del diseño o la de lo arquitectónico. A falta de espacio y profundidad en la extensión de este documento, dejamos abierta la reflexión entorno a ello.
De la producción del diseño
Reflexionando entorno a la actividad propia del diseño, la pregunta que nos interesa es si existe un campo de producción específica de este, pregunta que nos plantea esa otra cuestión relativa a la posibilidad de analizar un proceso de diseño aislado de su producto (que en nuestro caso sería el arquitectónico).
Esta es una cuestión sobre la cual ya se ha argumentado, como en el ya multicitado texto de la “Teoría del diseño y el diseño de la teoría” de José Luis Ramírez, y que pensamos es una labor que excede las pretensiones no sólo de este documento, sino incluso la de nuestro desempeño como imberbes investigadores.
Por lo tanto decidimos abordar, de manera provisional en este texto, al diseño como se expuso en anteriores sesiones, caracterizándolo como un proceso encaminado a determinar la forma de un objeto y que su finalidad es la comunicación de ello para una producción material posterior. Esta parece ser la condición inherente a la que cualquier proceso de diseño hace referencia, y por lo tanto, es inseparable de ella para poder referirse así misma como una producción. Aunque también habría que hacer notar que el proceso de un diseño se compone de múltiples producciones, incluidas en una producción material de mayor extensión procesal, pero que a su vez se siguen caracterizando por el producto que pretenden materializar.
A este respecto, es posible sugerir que si se pretende encontrar una teoría que explique el diseño y su producción general, tal vez sería necesario abordar las determinaciones generales discernibles de cualquier proceso de diseño, independientemente de la referencia a un objeto material y contexto histórico. Aunque habría también que aclarar que esto no es labor fácil, a razón de que el término y su idea no han estado presentes como tales a lo largo de la historia productiva humana, y dicho argumento se construiría en base a supuestos. Tal vez esa sea la razón de la carencia de una teoría del diseño, y de que sea ejercido en base a bosquejos teóricos y metodología(s).
Y a todo esto, ¿en donde se ubica eso de la producción arquitectónica?
Ubicándonos ya al interior de la producción arquitectónica, creemos que esta se puede caracterizar por la presencia o no de un proceso de diseño, lo que nos llevaría a pensar que es posible analizar, desde nuestra interpretación y dejando de lado otros modos de clasificación elaborados por otros tantos autores, una postura que contemple una estructura basada en cuatro fases.
Estas fases van relacionadas por una secuencia, que se puede plantear, inicia con la promoción del objeto arquitectónico, y a la cual le siguen dos fases que pueden estar unidas o no dependiendo del modo de producción. Éstas son la de concepción y materialización del objeto, y continuadas por una fase final de consumo. Es en la concepción y materialización, donde podemos encontrar diferencias que nos sugieren una variedad en los modos de producción de lo arquitectónico.
Los modos de producción de arquitectura con o sin arquitectos... [¡¿cómo que sin arquitectos?!]
Referirse al modo de producción de algo evoca irremediablemente a la observación del proceso dentro del cual se origina, para buscar entender de que modo se pudo producir. Por eso pensamos que para comprender los modos de producción de lo arquitectónico podríamos revisar algunas teorías, que planteadas por algunos autores que al practicar el historiar, explican un modo de entender estos procesos.
Uno de ellos es el arquitecto y teórico austriaco que además se presume como generador de algunos escritos que explican el modo “participativo” de proceder en el diseño, el célebre Christopher Alexander en su documento denominado Ensayo sobre la síntesis de la forma, donde menciona un par de maneras de proceder de la producción arquitectónica, interpretadas como “inconsciente” y “consciente” de sí misma.
En la producción “inconsciente”, se genera producto de una evolución cultural de las formas de los objetos, donde la producción arquitectónica genera de manera social, determinada por el actuar productivo de los integrantes de una sociedad. Este escenario se caracteriza porque el agente productor puede ser el mismo habitador o algún especialista en las técnicas de construcción. En este tipo de producción la fase de concepción del objeto se caracteriza por condicionantes culturales, producto de la imitación y por la adecuación simultánea del objeto dentro de su proceso de materialización.
Paralelamente surge la producción “consciente” caracterizada por tener el conocimiento de ser un proceso productivo, ejecutada por especialistas en dicho campo y ser producto de una evolución del saber institucionalizado. Por lo tanto este proceso es del que nos creemos partícipes los arquitectos, constructores, diseñadores, etc... Dentro de este se nos presentan dos fases productivas generales, una encaminada al proyecto y la de materialización, cada fase elaborada por agentes productivos especializados en su ejecución.
Una interpretación de la clasificación de Alexander se puede explicar partiendo del saber implícito en la producción arquitectónica, de como se concibe y evoluciona; una transformación discursiva que se ha vuelto selectiva, regida por el consumo y su producción, y determinada por la relación de poder/conocimiento. Esto se puede ver reflejado en la producción inconsciente, donde la fase de concepción se gesta paralelamente a la de materialización y libre de agentes externos; y por el contrario, el proceso consciente de sí mismo las fases son separadas en la búsqueda de lo que se supondría una mejor ($$$) realización con agentes productivos especializados.
En otra postura similar, el arquitecto y antropólogo polaco Amos Rapoport, en su documento denominado en castellano Vivienda y cultura, propone una clasificación donde divide la producción arquitectónica en tres tipos; 1 la primitiva, 2 la vernácula industrial además de 3 la moderna y de estilo.
La primitiva la refiere a las edificaciones que son producidas por todos los miembros de una sociedad y que se caracteriza por partir de un modelo arquetípico, socialmente acordado; la vernácula industrial parte igual de ese modelo común, pero se generan variantes a partir de él y la construcción queda en manos de profesionales de la técnica, aunque todos los integrantes de esa sociedad tienen un conocimiento general de ella; y por ultimo, la moderna y de estilo, generada por especialistas en el diseño y la construcción, produciendo formas diversas de edificaciones que no parten de un modelo aceptado por los integrantes de una determinada sociedad.
En este argumento, la clasificación se genera a partir del entendimiento de quien es el agente de producción, los cuales pueden ser los mismos habitadores, hasta los agentes especializados, donde se ubican los arquitectos y los diseñadores entre otros tantos.
Desde el análisis de este par de discursos observamos una coincidencia entre ellos al señalar una inclusión de agentes especializados dentro del proceso productivo. Es posible llegar a pensar que se argumenta de este modo, a razón de que su ejercicio discursivo es realizado desde y para el campo arquitectónico; basado en un historiar, en un esfuerzo por encontrar las determinaciones de la manera actual de producción, analizando sus transformaciones desde la pregunta de quien es el que o bajo que conocimientos produce.
Pero también pensamos que esta postura en concreto puede ser útil en el análisis de los modos actuales de producción arquitectónica, que no parecen diferir ampliamente de estos. Nos parecería también interesante realizar este análisis desde las condicionantes económicas, políticas y sociales de nuestro contexto específico.
De este modo, creemos que una clasificación general que contempla todos los modos de producción arquitectónica sería aquella que lo divide en producción “espontánea” y producción “delegada”. La primera ejecutada por cualquier agente distinto al formado específicamente en las academias, que dicho sea de paso, es la producción predominante por un amplio margen. La segunda, la delegada, aquella que es producida por una entidad especializada, que produce por encargo directo o indirecto del consumidor último, un producto. Esta última no se encuentra disponible económica ni prácticamente para todo el espectro social, y aunque de manera superflua podríamos decir que tiende a desaparecer, encuentra nichos productivos específicos para su subsistencia.
A manera de conclusión abierta, creemos que la producción arquitectónica es un campo de conocimiento diverso y extenso, en el cual la gran variedad de contextos y condicionantes que lo afectan y determinan, generan una amplia gama de procesos productivos, más allá de que se ubiquen dentro de la clasificación general que proponemos. Dentro de ellos pueden o no existir lo agentes productivos especializados, arquitectos o diseñadores, y por ende estar ausente el proceder institucionalizado del proceso de diseño.
Arq. Miguel Alejandro García Macías
Arq. Francisco Javier López Ramírez
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